domingo, 16 de marzo de 2014

“El PETALO”





“El PETALO”

 

Pétalo de una rosa

que un día yo te di.

 

Desenfreno de esta

vida se parece todo

a ti.

 

Rosa con tallo largo

que enamora lo que

 vi?

Vida de capo y rosas

que un día lo puse…

ahí.

 

Dentro de la misma

tierra que cultive..

para ti.

 

Jardín lleno de rosas

que se parecen solo ti.

 

16/03/2014

 

Autor: Ramón de la Calle E.

 

Nota: El autor se reserva los derechos de la publicación de la obra

Registrada en el Ministerio de Cultura y en la subdelegación

General de la Propiedad Intelectual Española

Y la (OMPI)

 

 

 

 

domingo, 9 de marzo de 2014

“ESCUCHAME”





“ESCUCHAME”

 

Te quiero hablar amor!

Y decirte lo que siento!

Dentro de mi corazón,

palpitas como si fueras

un beso!

Escucha y dame razones

de lo que es una vida!

Una vida sin amores eso

ni siquiera es vida!

Para que seamos felices

y escuches lo que te diga!

Creando felicidad sin…….

importar lo que digan!

Si importa lo que sientes!

Si importa ese amor que

me vino de repente!

Pronuncie tu nombre en

Silencio!

Sin saber si me querías y

luego te regale mi locura

por tu vida!

 

09/03/2014

 

Autor: Ramón de la Calle E.

 

Nota: El autor se reserva los derechos de la publicación de la obra

Registrada en el Ministerio de Cultura y en la subdelegación

General de la Propiedad Intelectual Española

Y la (OMPI)

 

 

 

 

 

 

domingo, 2 de marzo de 2014

“TU SENTIMIENTO”





“TU SENTIMIENTO”

 

 

Sentí que tú marchaste

Por mi culpa.

 

Sentí el vacio que quedo

Sin ti.

 

Sentí mi alma encogerse

Y mi vida fue así.

 

Porque te fuiste mi vida

porque no supe que ha_

cer.

 

Porque te recuerdo tanto

y ya no lo puedo hacer.

 

Tu sentimiento conmigo

lo perdí yo sin saber.

 

Sentimiento que no regre_

sas.

 

Y nunca yo lo tendré!!!

 

Mi amor se fue marchitan_

do.

 

Sin poderlo retener.

 

02/03/2014

 

Autor: Ramón de la Calle E.

 

Nota: El autor se reserva los derechos de la publicación de la obra

Registrada en el Ministerio de Cultura y en la subdelegación

General de la Propiedad Intelectual Española

Y la (OMPI)

 

 

 

 

 

domingo, 23 de febrero de 2014

“LAS PALABRAS QUE LLEVA EL AGUA”




“LAS PALABRAS QUE LLEVA EL AGUA”

 

Rio caudaloso que corres

hasta tu muerte ahogán_

dote en el mar.

                   ***

Dime lo que tú dices y no

te lo guardes más.

                   ***

Palabras y sentimientos

que no quisiste callar.

                   ***

Recorriendo la marcha,

la marcha hacia la mar.

                   ***

Penas que tu llevas me

las quieres a mí contar.

                   ***

En tus aguas se han aho_

gado quien no querían….

vivir más.

                   ***

Sus penas se las tragaste

y tú supiste callar.

                   ***

Silencio y muerte que lle_

vas y no las quieres contar.

                   ***

Canino que tú recorres……

canino hacia la mar.

 

23/02/2014

 

Autor: Ramón de la Calle E.

 

Nota: El autor se reserva los derechos de la publicación de la obra

Registrada en el Ministerio de Cultura y en la subdelegación

General de la Propiedad Intelectual Española

Y la (OMPI)

 

 

domingo, 16 de febrero de 2014

“PAN Y VINO”




“PAN Y VINO”

 

Fruto del trabajo del hombre.

con esfuerzo de una vida que

solo pide perdón.

Campos de espigas doradas…

que hacen que crezcan al sol.

Los campos llanos de oro que

Dios nos regalo.

Espigas de trigo molidas y el

fuego los convirtió.

En tierno pan para el pobre

pidiendo siempre razón.

Vid que naces en mi tierra y

das sabor a la vida que te….

puedo pedir yo.

Naciendo en tierra pobre….

sobre vives con razón.

Tierra de cascajos y secano

que solo esperan el agua y el

sol.

Tintos con cuerpo robusto….

nos ofrecen la alegría de la….

vida y el olvido del amor.

 

16/02/2014

 

Autor: Ramón de la Calle E.

 

Nota: El autor se reserva los derechos de la publicación de la obra

Registrada en el Ministerio de Cultura y en la subdelegación

General de la Propiedad Intelectual Española

Y la (OMPI)

 

 

domingo, 9 de febrero de 2014

“P0R TUS BESOS”




“P0R TUS BESOS”

 

Yo daría lo que fuera amor.

La distancia me quebró sin

dejar de amarte…...  no.

 

Los meses fuero pasado y

perdí mi ilusión.

 

De ese día tan hermoso que

entregue mi corazón.

 

Dios quiso que regresaras

y ya te lo digo amor.

 

Amor que fue un sueño y

Ahora lo tengo yo.

 

Distancia que desgarro mí

vida y todo eso es amor.

 

Amarte como te amo y…

darte mi corazón.

 

09/02/2014

 

Autor: Ramón de la Calle Esteban

 

Nota: El autor se reserva los derechos de la publicación de la obra

Registrada en el Ministerio de Cultura y en la subdelegación

General de la Propiedad Intelectual Española

Y la (OMPI)

 

domingo, 2 de febrero de 2014

“MUERO POR TI”



“MUERO POR TI”

 

Muero por ti amor en una

noche de luna.

Donde las animas vuelven

por una noche a su vida.

 

Muero por ti en silencio y

no digo nada de ello.

 

Palabras que no se dicen

no se las llevara el viento.

 

Te amo amor por tu vida.

 

Te amo amor porque…….

espero.

 

Esas caricias tuyas que por

ellas yo me muero.

 

02/02/2014

 

Autor: Ramón de la Calle Esteban

 

Nota: El autor se reserva los derechos de la publicación de la obra

Registrada en el Ministerio de Cultura y en la subdelegación

General de la Propiedad Intelectual Española

Y la (OMPI)

 

 

 

 

sábado, 25 de enero de 2014

“SENTIR QUE ESTOY VIVO”







“SENTIR QUE ESTOY VIVO”

 

Sentir tus manos en mi!

Soñar con ellas lo hice!

Sentirte tu junto a mi..

es lo que yo predije!

Simple mente es amor y el

mío te pertenece!

Lo lejos que tu estas y no

te encuentras presente!

Extraño tus añoranzas pues

yo te tengo en mi mente!

 

26/01/2014

 

Autor: Ramón de la Calle E.

 

Nota: El autor se reserva los derechos de la publicación de la obra

Registrada en el Ministerio de Cultura y en la subdelegación

General de la Propiedad Intelectual Española

Y la (OMPI)

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 5 de enero de 2014

ROMANCES Y LEYENDAS DE ZAMORA

 
 
 
Romance de la Venta del Ánima Perdida
 
Cuentan las crónicas, mi señor, que Modesto abandonó la Venta presa de la desesperación. Pensó en volver a casa, desandar camino y buscar consuelo en su recogimiento. Y dicen que las lágrimas corrían por sus mejillas y que bajo un roble se arrodilló y rezó a la Virgen de Carballeda, que era su gran devoción. Y luego decidió apurar la senda hasta el final, pues sólo el dinero prestado salvaría su situación. Y cuentan también que Modesto llegó en Galicia ante la puerta del prestamista, y que llamó y no le abrieron, le confundieron con un pordiosero. Quiso explicar que lo tuvieron cautivo una semana, a pan y agua mantenido y sin poder asearse en una palangana. Entonces le soltaron los perros.

Modesto regresó allí donde vivía sumido en negra tiniebla, pues los que cobrarle querían en llegar no tardarían; sus hijitas y su esposa no lo podrían consolar. Mas vos sabéis que siempre hay gente mala y algunos vecinos del lugar decían “mira éste cómo anda por estirar más el brazo que la manga”. Y cuando llegó el día aciago y lo citaron en el juzgado, Modesto volvió a tomar camino, hacia la Villa esta vez, pero quiso dar un rodeo y pasarse por Rionegro y ante su Virgen postrarse y rezarle, al menos, un Credo. Luego continuó por las riberas del Tera pasando por Codesal, Sandín y Robledo.
Divisando Ungilde se cruzó con un caballero: iba tan abstraído que casi cayó a las pezuñas de su cabalgadura. “¡Voto a tal, paisano! ¿No tenéis ojos en esa cara tan dura?” Modesto reparó entonces en su presencia: el jinete vestía todo de negro, negro su pelo, negra su montura; lucía una barba bien recortada, el gesto adusto, los ojos entrecerrados guardaban su mirada. “Disculpadme, señor: tengo tantas cuitas en la mollera que no puse mi atención en la carretera”. Inquiriole el otro por sus problemas y Modesto se los contó. “Amigo” - contesta - “Voy a hacer algo por vos: debéis llegar a la Puebla y plantaros ante el juez. Decidle que yo, Luis Ceferino, soy vuestro defensor. Que aguarde mi llegada, aunque pudiera tardar, porque es importante que me escuche antes de sentencia dictar.  Decillu bien alto: Luis Ceferino, os habéis de acordar”.
Y Modesto lo hizo tal como el caballero lo dijo: llegó a la Puebla, entró en el tribunal y al juez pidió la venia para un tiempo aguardar. Ya van sonando cuartos, ya van sonando las  medias, ya el demandante se viene a protestar, ya el juez y el secretario se empiezan a encenegar; se abre entonces ya la puerta y entra Luis Ceferino con un donaire sin par. “Disculpen vuesas mercedes por lo que les he hecho esperar, mas he estado ocupado con las pruebas que ahora quiero mostrar. Estuve cociendo habones y luego los fui a sembrar y quise dejarlos bien regados antes de venir para los juzgados” “¡Hola! Espera que esperarás y nos llega este tarado” - se oyó decir al posadero - “Nunca en la tierra ha germinado lo que en la olla ya ha sido cocinado” Luis Ceferino se giró triunfante: “¡Ay, tunante! ¡Ni jamás dos pollas nacieron después de que se frieron! Sin pollas no hay huevos y sin huevo no hay gallina; sin gallinas para vender no hay monedas para coger y sin monedas cogidas no hay tierras ni alquiladas ni vendidas... y así, sin límite ninguno. Si es cierto que mi habón no germina, de tu huevo tampoco habrá gallina y éste es mi alegato final contra acusación tan dañina”.


Allí acabó el juicio, mi señor, y uno por uno abandonaron la sala. Dicen que en la Costanilla Luis Ceferino alcanzó al ventero del Ánima Perdida: “La Justicia de este mundo te ha dejado en libertad, pero en el día de tu muerte yo te volveré a buscar” y riendo marchó para el Azogue do su caballo tenía en esa posada que llaman la Posada de la Villa. A grandes voces llamole Modesto, que por la cuesta corría, a agradecerle su elocuencia antes de la despedida.
“Pobre cuitado” - contestole el caballero, ya subido en la su silla – “Por vestirme de abogado yo ya he sido bien pagado. Antes de encontrarte con el mesonero, cerca de tu casa había a quien buen dinero debías: me convocaron, un alma infame me presentaron. No quisieron que otro antes mordiera del plato que ya está en su mesa. Te tienen los colmillos en las gorjas y ahora vendrán por tu bolsa, y tras tu bolsa tu hacienda y todo cuanto ganaste trabajando tu vida entera. Decís aquí en la tierra que la mancha de la mora, con mora verde se quita; en los infiernos decimos que el lobo que muerde primero come delante del compañero”.

Y aquí, mi príncipe, daremos fin a este cuento; aunque de Modesto la historia sigue y sigue, bien es cierto, permitidme que me calle justo en este momento, antes que vuelva a casa y tope con los usureros, aquellos de su comarca que le prestaron dinero.

 
 
EL PROFETA
 
RAMÓN DE LA CALLE E.

sábado, 28 de diciembre de 2013

ROMANCES Y LEYENDAS DE ZAMORA.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Leyenda del Arriero
 
Vivía  en  Toro  una  hermosa  joven,  llamada  Manolita Zapata, de noble y prestigiosa familia. Era Manolita la pequeña de cuatro hermanas; sus tres hermanas mayores eran monjas en el convento de Sancti Spiritus de Toro. Manolita,  que  no  pensaba  seguir  el  camino  de  sus hermanas mayores, se enamoró de un joven, don Jerónimo de Tordesillas, conde de Alcolea, con el que contrajo matrimonio y con quien se fue a vivir a un palacio que los padres de su novio le habían regalado en Benavente.
 Tras un tiempo de feliz matrimonio, los celos cambiaron el carácter de don Jerónimo, que prohibió a su esposa cualquier relación con toda persona, salvo una fiel y antigua criada. Un día observó el celoso marido cómo un paje entregaba a Manolita una cinta para el pelo, regalo de una prima suya.
Pensando que era el regalo de un admirador y sin pararse a reflexionar, don Jerónimo atravesó a su esposa con la espada. Con el convencimiento de que la había matado, huyó rápidamente para escapar de la justicia.
 Sin embargo, Manolita, aunque con grandes dificultades, logró recuperarse y salvar su vida. Abandonó el palacio de Benavente y se fue a vivir de nuevo con sus padres a Toro. Allí se recuperó completamente y, tras lograr la anulación de su matrimonio, vivió unos tiempos de paz y tranquilidad.  Finalmente, tomó la decisión de ingresar en el convento en el que también habían profesado sus hermanas.
Al cabo del tiempo, el marido, arrepentido, pretendió recuperar el amor de su esposa, pero ésta no hizo el menor aprecio a los deseos del que había sido su esposo.
 Don  Jerónimo,  despechado,  tramó  una  venganza y  pretendió  matar  a  su  esposa  accediendo  al  convento disfrazado  de  buhonero.  Cuando  todas  las  monjas contemplaban los objetos que el falso buhonero exhibía, don Jerónimo intentó asesinar a Manolita, ahora sor María de Jesús, pero ésta en ese preciso momento se agachó para recoger una estampa y el puñal se clavó en la puerta que estaba detrás de ella y que todavía se conserva con el agujero que hiciera el malvado don Jerónimo, que fue detenido y entregado a la justicia.
 
EL PROFETA
 
RAMÓN DE LA CALLE. E
 
 
 


sábado, 21 de diciembre de 2013

ROMANCES Y LEYENDAS DE ZAMORA

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Leyenda de La Cabeza de Piedra
 
Los fuertes calores del verano arrojaban a los zamoranos fuera de las murallas en busca del frescor de los bosques próximos. El más concurrido por el espesor y belleza de su fronda y por la delicadeza de las aguas de su arroyo era el de Valorio. Además desde él podían divisarse las fuertes almenas y los poderosos cubos que protegían el castillo de la ciudad.
Corría el año 1173 y una nueva construcción empezaba a descollar junto al castillo. Era una cúpula gallonada, con cupulines en sus ángulos y con airosas ventanas en su tambor. Todavía se apreciaban andamios en sus cubiertas. Desde el bosque no podía contemplarse su ábside semicircular con absiolos ni las otras tres fachadas ya terminadas. Ahora se estaban también dando los últimos remates al claustro, mientras que sólo se apreciaban los cimientos de lo que sería la gran torre de la Catedral. Ésta había sido una apuesta de la voluntad de Alfonso VII. En efecto, desde que acudió en 1125 a la antigua iglesia del Salvador para asistir al acto en que su primo, el futuro rey de Portugal, Alfonso Enríquez fue armado caballero, se prometió que la ciudad de Zamora merecía una gran catedral que pudiera dar cobijo a una población en alza, que ahora debía quedarse fuera por falta de espacio.
 
Tras su coronación como emperador en 1135, empezó los preparativos para la construcción, que comenzó con el derribo de la vieja iglesia y el inicio de las obras de la nueva. Su hijo, Fernando II, siguió la labor de su padre, que ahora estaba terminando.
Por un estrecho sendero del bosque, doña Inés Mansilla y su aya iban comentando la belleza de esa cúpula de tonos rojos al atardecer, cuando de repente tres jóvenes a caballo aparecieron ante sus ojos. Uno de ellos, paró inmediatamente su caballo y quedó mirando a la joven; ésta hizo lo mismo con él. Casi, instintivamente, él bajó del caballo y avanzó a saludarla. Se presentó como Diego de Alvarado y le pidió permiso para poder volver a verla. Inés nunca había visto galán tan apuesto y aceptó
volverlo a ver en ese mismo bosque.

Diego de Alvarado comprendió en ese instante que su vida estaba unida ya para siempre a esa joven de cabellos y ojos negros. Su vida de calaveradas tenía que terminar. Cuando miraba hacia atrás se avergonzaba de esa vida. De niño, había visto cómo su padre, jugador y mujeriego empedernido, arruinaba la casa familiar vendiendo para pagar las deudas las grandes propiedades de la familia. Su madre murió joven de tanto disgusto y él emprendió la vida fácil que le marcaba su progenitor. Ahora, sólo disponía de la casa solariega y de su apellido; todo lo demás lo había perdido. Vivía de lo que algunos deudos le regalaban y de las invitaciones de sus amigos, pues, como buen noble, él no había nacido para el trabajo manual. Tenía siempre la esperanza de que en alguna de las incursiones contra los musulmanes, llegara su oportunidad de destacar y ascender en el favor real; pero lo más que había obtenido eran unas monedas de oro del botín, que consumía en cuatro días de juerga.
Muchas fueron las ocasiones en que los jóvenes volvieron a encontrarse. Estas continuas salidas de Inés no pasaron inadvertidas para su padre, don Pedro Mansilla, que mandó a uno de sus criados seguir a su hija y a su aya para conocer dónde iban y con quién se encontraban. Cuando se enteró de que era con don Diego con quien se veía frecuentemente, llamó a Inés y, después de mostrarle todos los defectos del joven, llegó a lo que para él era más importante:

– Además, está totalmente arruinado. Y si se ha fijado en ti, posiblemente sea por tu dote, que acabará perdiendo en el juego. Te prohíbo terminantemente que lo vuelvas a ver. Y prepárate porque estas tonterías de juventud te las curo yo rápidamente casándote con alguien digno de ti. Doña Inés corrió a sus aposentos y no paró de llorar en varios días. Don Diego, que no la había vuelto a ver, suponía que algo malo pasaba. Así que se apostó a la salida de misa del domingo y, cuando ella y el aya se separaron de don Pedro para regresar a casa, se acercó a ellas. Inés no pudo contener los sollozos al verle.

Entre llantos le contó la decisión de su padre. Diego le prometió que conseguiría tanto oro que el avaro de don Pedro no podría negarle su mano. Salió enfurecido, mientras el corazón de Inés palpitaba agitado por la decisión de su amado.
Diego sabía que no podía perder a Inés por culpa del dinero. Los amigos no podían ayudarle más de lo que ya lo estaban haciendo y la suerte de la guerra le había sido esquiva hasta el momento; del juego poco podía esperarse, pues su situación bien lo demostraba. ¿Cómo conseguir ese dinero que necesitaba?

Al encontrarse con sus amigos, halló la solución. Es más, creyó que hasta la propia providencia divina le había marcado su camino. Le comentaron que al día siguiente tenían que salir a escoltar hasta la Catedral un convoy real, cargado con el oro y las alhajas necesarias para dar fin a las obras de la nueva seo.
En seguida, buscó a un par de rufianes con los que había compartido más de una juerga nocturna y les pidió que al día siguiente por la noche acercaran un carro a la ventana próxima a la portada Sur de la Catedral. Cuando al atardecer del día siguiente llegó acompañando el carro cargado de las arcas reales, aprovechó para esconderse tras los gruesos pilares de la Catedral hasta que las sombras de la noche llevaron el silencio a los recios muros. Entonces se dirigió hacia el lugar en el que habían quedado depositados los férreos arcones, violentó las cerraduras y pudo sentir entre sus manos los dorados sones de las monedas, mientras en sus dedos se enroscaban collares de piedras preciosas. Inés ya era suya.
Cargando toda esta riqueza como podía se la fue pasando a sus compinches por la ventana. Mas, cuando intentó salir él por la misma, la ventana se cerró en torno a su cuello, como si fuera un pétreo grillete. En la soledad de la noche sus gritos desesperados fueron oídos por la guardia del castillo; pero poco pudieron hacer por el desgraciado joven, que murió asfixiado; en cambio sirvieron para detener a los otros dos compinches y recuperar el carro cargado de oro.
A la mañana siguiente, la noticia sacudió la ciudad. Doña Inés, incrédula, corrió desesperada hasta la Catedral, donde sólo pudo contemplar la mueca de dolor del antes apuesto Diego. Sintiéndose culpable de esa muerte, entró en un convento próximo a la Catedral, donde permaneció hasta su muerte. En cuanto al cuerpo del joven, como ejemplar castigo, se petrificó fundiéndose con el muro de la iglesia.
 

                                                                       EL PROFETA


                                                           Ramón de la Calle Esteban